Greg Wells: Sesiones en Abbey Road

Greg Wells es un productor, compositor e instrumentista con numerosas nominaciones al Grammy que ha disfrutado de gran éxito en su propio estudio de Los Ángeles. “No tengo la costumbre de ir a trabajar a lugares distintos. Hago todo aquí, salvo que tenga que trabajar con una gran sección de cuerdas o un coro grande, con docenas de músicos. En ese caso, debo ir a un sitio mayor”.

Wells tiene un amplísimo currículum. Ha colaborado con Katy Perry, Celine Dion, OneRepublic y los All-American Rejects; es coautor de "One and Only" de Adele, publicado en el álbum 21, que ganó un Grammy; y ha compartido la autoría y la producción de la canción de Kid Cudi “The Killer and The Ruler” de Los juegos del hambre. Aunque generalmente trabaja en Los Ángeles, le ofrecieron una oportunidad en 2012 para trabajar en el complejo de grabación más famoso del mundo: Abbey Road Studios.

“Estuve allí hace casi un año, haciendo una sesión de cuerdas en el estudio 2, la sala de los Beatles, y disfrutando como nunca”, explica sobre su primera visita. “Entré al estudio y ahí estaban los pianos utilizados en ‘Maxwell Silver Hammer’, ‘Martha My Dear’ y en el último acorde al final de ‘A Day in the Life’. Y suenan igual que como lo hacían en aquellos discos. Apenas uno entra a Abbey Road, se ven algunos de los equipos de grabación más legendarios que se hayan fabricado, como la consola EMI TG Mark II. Y allí mismo en el vestíbulo hay una grabadora de carretes de cuatro pistas como la que se usó para grabar Sgt. Pepper”.

Además del equipo analógico que se ha usado en Abbey Road durante décadas, el estudio está totalmente dotado de avanzados equipos digitales, como las estaciones de trabajo de audio que recientemente se actualizaron a sistemas Pro Tools|HDX con entradas y salidas de la serie HD. Wells quedó impactado al instante.

“Durante la sesión de cuerdas, fui a agregar una pista nueva y el sistema me indicó que ya tenía 512 pistas. Ahí me di cuenta de que estábamos en el futuro, y que se debía al nuevo sistema HDX, con el que yo no había trabajado antes. Sencillamente volaba, tenía un sonido asombroso, y los plug-ins se abrían mucho más rápidamente, aún cuando se estaba reproduciendo una pista. Realmente me encantó”.

Algunos meses después, Wells volvió a Abbey Road para producir una pista para el conjunto londinense Strangefruit, que daría inicio una colaboración por un año entre Avid y el estudio más famoso del mundo. “Recibí un correo electrónico diciendo que estaban buscando a alguien que produjese un tema en justamente la misma sala en que yo había estado trabajando, con el mismo sistema y me preguntaban si me interesaría hacerlo. Dije que siempre que me gustase la canción, ¡eso sería como un sueño!”

Un pequeño problema, no obstante, era que solo tendría tres días para grabar y mezclar el tema. “Uno nunca sabe en lo que se mete cuando entra a un estudio con un conjunto por primera vez”, indica Wells. “Pero la cantante, Jenny Max, tenía una voz preciosa, redonda. Se apreciaba un verdadero trabajo en equipo. Y la canción era fantástica. Así que nos pusimos a ello”.

Wells dice que el proyecto fue muy bien debido en gran parte al excelente personal de Abbey Road. “Son todos operadores muy inteligentes, con talento y de mucha ayuda. Enseguida me di cuenta de que Chris, nuestro operador, era excelente. Muy pronto logró sonidos fantásticos, así que me apoyé mucho en él. Había escogido un [Neumann] U67 que era su micro vocal favorito, y me encantó: no había necesidad de escuchar nada más. No teníamos mucho tiempo para experimentar. Teníamos que empezar enseguida y hacer el mejor trabajo posible dadas las limitaciones de tiempo”.

Y es ahí donde entró en juego el nuevo sistema HDX. “Lo que más me gusta del sistema Pro Tools|HDX es que casi nunca reparo en que está ahí. Eso es es lo mejor que puede decirse sobre un micrófono alemán de los años cincuenta, que hoy cuesta 12 000 dólares: Uno deja de escuchar el micrófono y solo escucha al cantante. Cuando los equipos son muy buenos, uno ni los advierte: tan solo oye la música. Y eso es lo que quiero y lo que obtengo de Pro Tools”.

Lo que a Wells más le gustó del sistema HDX es que no le distraían los detalles técnicos como que los plug-ins se abriesen con lentitud o un número limitado de pistas. “Deseo que sea un instrumento bien configurado, para poder concentrarme completamente en el conjunto y en la canción”, señala. “Quiero que suene increíble y [Avid] lo ha logrado con creces. Puedo hacer que todo suene con calidad de disco muy rápidamente. Este sistema HDX tiene una potencia increíble. Y aquí, en mi propio estudio, me encanta trabajar con él. Ni siquiera tengo que pensarlo. Podemos levantar vuelo de inmediato”.

Cuando se le pregunta sobre el momento más memorable de sus visitas a Abbey Road, otra vez vuelve a ese primer día en el Estudio 2. “Habíamos ya trabajado como una hora y estábamos comiéndonos unos sandwiches, y el encargado del estudio entra y dice: ‘Veo que están comiendo, pero aquí hay alguien que necesita entrar al estudio por la puerta trasera. Espero que no les moleste. Es Sir Paul McCartney’. Solo habíamos estado una hora —quizás menos— en el estudio de los Beatles, fascinados por el piano vertical que usaron en ‘Martha my Dear’, ¡y llega un Beatle! Dice “¡Hola! Hola. ¿Cómo estáis?’ Fue de locura. No es algo que ocurra allí todos los días, pero fue gracioso que ocurriese la primera vez que yo estaba allí”.

Considerando que tenía un instrumento histórico a su disposición, le pregunté a Wells si estuvo tentado de usar el piano durante la sesión de Strangefruit. “Por supuesto”, dice con entusiamo. “Claro que lo hicimos. Está en toda la grabación”.