La película “En tierra hostil” aúna una edición artística con un flujo de trabajo íntegro en Avid
El personal de cámara y sonido comprueba sus equipos antes de rodar en Jordania
Aunque muchas películas taquilleras de hoy en día se basan sobre todo en los efectos visuales y sonoros, cada tanto surge un filme que tiene éxito solamente por la intensidad de la historia que cuenta. Para un editor cinematográfico, este es el tipo de proyectos que resulta verdaderamente gratificante.
Chris Innis, A.C.E., pasó más de dos meses en Amán, Jordania, a solo unos kilómetros de la guerra de Irak, editando el metraje de una película independiente que sería después En tierra hostil (The Hurt Locker). Y, conjuntamente con el co-editor Bob Murawski, A.C.E., ha sido galardonada con un Oscar y los premios BAFTA y ACE, por su exquisito trabajo en la película.
Como editora de películas, Media Composer es mi herramienta más valiosa. Los únicos procesadores que necesito son mi cerebro y mi corazón.
“Había leído el guión y me había gustado mucho. Y necesitaban que alguien fuera al Oriente Próximo”, dice Innis. Con la guerra de Irak en pleno desarrollo, y las tropas estadounidenses ganando terreno a pocos kilómetros de distancia, Amán ciertamente no figuraba en la lista de destinos deseados para trabajar en localizaciones.
Innis, que perfeccionó su arte trabajando en salas de montaje con notables directores como Sam Raimi, Ridley Scott, Adrian Lyne y Oliver Stone, ha sido ®usuaria de Media Composer desde hace mucho tiempo, desde la época en que era editora jefa de la serie estadounidense de culto América oculta (La mirada del mal) “Usamos muchos efectos visuales de Media Composer para esa serie”, dice.
El co-editor Murawski es también un antiguo usuario de Media Composer, y Innis dice que no tuvieron dudas en usarlo para el proyecto. “Sé que algunas producciones independientes usan otros sistemas, pero para nosotros sería como trabajar con una mano atada a la espalda”, explica Innis.
Enfrentándose a las limitaciones del Oriente Próximo
Filmación de una escena dramática, tras la explosión
Innis editaba y revisaba los dailies en Oriente Próximo con un sistema Media Composer provisto por la firma neoyorquina Orbit Digital. Como ella misma explica, algunos de los procesos se vieron entorpecidos puramente por falta de recursos técnicos. “Trabajábamos con película Super 16 mm, con bastante grano, en definición normal. Intentamos descargar materiales por FTP, pero en ese momento los estudios en Jordania carecían de la capacidad necesaria. Finalmente lo que hicimos es que transfieriesen la película a DVCAM en Londres, y los resultados nos los traían por correo aéreo a Amán dos veces por semana”.
Una vez que la producción en Jordania terminó, el mismo sistema Media Composer se despachó a un puesto de edición en Christy’s Editorial en Burbank, donde Murawski se incorporó al proyecto con un segundo sistema. Usaron un sistema Unity ™MediaNetwork para compartir datos fácilmente. “Unity es una herramienta de colaboración fantástica”, dice Innis. “Bob y yo podíamos compartir contenidos e intercambiar cortes entre nuestros sistemas tan fácilmente”.
Los efectos especiales ceden el lugar a una cuidadosa edición
Como Innis señala, la película no usa muchos efectos visuales. “La mayor parte de la película fue rodada con cámara, incluidas las explosiones montadas por Richard Stutsman, el supervisor de efectos especiales”, dice. “Gran parte de lo que hicimos fueron ediciones en bruto. Había muchísimo metraje de cámara en mano, y usamos las funciones de estabilización de imagen y de cambio de tamaño de Composer para ajustar la composición y reducir el movimiento. Y usamos algunos efectos normales como inversiones y cromas”.
En general, los editores fueron parcos con los efectos especiales. “Queríamos que la película mantuviese su cualidad de documental periodístico”, dice Innis. “Demasiados efectos elaborados hubieran sido contraproducentes. La edición de esta película fue todo cuestión de moderación”.
Aunque todo editor cinematográfico se esfuerza por modelar y sustentar el relato, actualmente hay pocas películas en que el montaje esté tan bien combinado con la narración. A la luz de la evolución de la película, está claro que Innis y Murawski comprenden profundamente su trabajo. “El aspecto más estimulante de editar un filme es cuando las cosas van encontrando cada una justo su lugar”, dice Innis. “Por sí mismo, el montaje no puede suponer el éxito de una película, pero sí puede puede darle vida, y ayudar a centrar y afinar la narración”.
“Creo que para ser un editor de éxito, se necesita una mezcla de imaginación, capacidad narrativa, talento, astucia y la paciencia de un santo”, añade. “Todo eso... y una buena instalación de Avid. Como editora de películas, Media Composer es mi herramienta más valiosa. Los únicos procesadores que necesito son mi cerebro y mi corazón”.
Audio y vídeo van de la mano
El editor Bob Murawski hace amigos con fuerzas de seguridad jordanas
Innis también destaca la importancia del audio de la película en el proceso de edición. “Cuando estamos editando, siempre elaboramos una banda sonora provisional muy detallada en Media Composer, con muchos canales de diálogo, efectos de sonido y música. Muchas ritmos de nuestra edición se basaron en elementos sonoros: la respiración de los soldados, el retumbar de las explosiones, y hasta el vacío de sonido justo antes de la explosión de una bomba. Trabajamos con imagen y sonido juntos para comunicar y destacar la realidad brutal y el ritmo impredecible de la guerra. Queríamos que el espectador sintiera visceralmente las difíciles opciones a las que se enfrentan los soldados en una situación tan espantosa”.
Innis se apresura a agregar que la calidad de las pistas de audio de la producción fue un factor clave. “Tuvimos mucha suerte de trabajar con pistas de producción grabadas por Ray Beckett, que es un técnico de mezclas extraordinario. Como Ray grabó un audio excelente en localizaciones, la película necesitó muy poca ayuda para definir un panorama sonoro convincente. Eso nos ayudó a mantenernos fieles a la visión de la directora Kathryn Bigelow de dar la sensación de documental auténtico, de estar allí”.
Unos seis meses después de que Innis volviese del Oriente Próximo, ella y Murawski entregaron su edición definitiva al equipo de edición de sonido, compuesto por Paul Ottosson, Chris Jacobson y Jussi Tegelman para la postproducción, con Pro Tools|HD®. “Les entregamos nuestra película y las bandas sonoras provisionales en el formato de archivo OMF”, dice Innis. “Dado que todos trabajábamos con sistemas Avid, hicimos la transferencia sin problemas”.
El primer ayudante de edición, Sean Valla, se enfrenta a los dailies
Fue aquí que el enfoque integrado de Avid mejoró aún más el proceso en colaboración. “Los editores de sonido también habían hecho antes algunos efectos de sonido provisionales para dos de las secuencias, para usar en un minitráiler”, dice Innis, “y pudimos reingestar estos efectos de sonido en Media Composer y volverlos a editar a nuestro gusto. Por ejemplo, ya habían trabajado en la explosión de la escena inicial, pero a mí me parecía que hacía falta más tensión. De manera que tomé el sonido de la explosión y lo repetí como un redoble que fuera llevando hasta la gran explosión, como un anticipo inquietante de lo que estaba por venir. La creación de esos efectos de sonido fue un trabajo en colaboración total entre los editores de imagen y sonido, y nuestra concepción del ritmo llegó hasta la mezcla final. El enfoque integrado de Avid realmente marcó la diferencia. Fue fantástico saber que no teníamos que reinventar la rueda. Para cada reto, Avid tiene una solución”.
Una premiada y gratificante impresión
No hace falta decir que el reconocimiento de la película ha sido una sorpresa inesperada. “Para nosotros es un sueño hecho realidad encargarnos de la edición de un filme independiente que podría no haber visto jamás la luz del día”, afirma Innis. “Es fantástico saber que Bob y yo pusimos tanto esfuerzo en una película que, esperamos, superará la prueba del tiempo y será recordada en décadas venideras”.
Innis siempre recordará la experiencia. “Editar una película en el Oriente Próximo, a menos de un tiro de piedra de la guerra de Iraq, fue a la vez un desafío y una oportunidad”, señala. “Todo camino al éxito tiene obstáculos y, a veces, hay que atreverse sin miedo”.
