Kick-Ass

Este espectacular éxito de taquilla, una película independiente de bajo presupuesto, logró reducir los costes y mantener un alto nivel de producción gracias a las soluciones Avid.

El sueño de cualquiera que haya trabajado en una película independiente es que algún día se proyecte junto a las grandes. El director Matthew Vaughn y el equipo responsable de Kick-Ass, film independiente e inesperado éxito de taquilla, han visto ese sueño convertirse en realidad. La película ha pasado de proyectarse en el festival SXSW de este año a un lanzamiento histórico en los circuitos más importantes.

Esta realización de bajo presupuesto, que narra las hazañas de un desventurado aspirante a superhéroe sin superpoderes, ha recibido innumerables elogios por su altísima calidad visual y de sonido. Eddie Hamilton, editor de la película, cuenta que el sonido y la imagen de la producción se basaron en un workflow 100% Avid®. Para ello se utilizaron los sistemas Media Composer® Mojo® DX y Nitris® DX, Pro Tools®, ICON y Avid Unity™ MediaNetwork.

“Utilizo Media Composer desde 1995. Avid es realmente la única tecnología en la que confío para realizar largometrajes”, afirma Hamilton, que ha trabajado estrechamente en este proyecto con su colega editor Jon Harris. “Ningún otro sistema permite que todos los ámbitos de la producción colaboren y compartan información como los sistemas Avid”.

 
 (...) en mi opinión, Media Composer es el método más intuitivo y dinámico de plasmar la creatividad en la pantalla. Con Media Composer ni siquiera me planteo lo que quiero hacer, sino que me limito a hacerlo y verlo con mis propios ojos”.
Jon Harris, editor

Dos maneras de apasionarse

Hamilton es un loco de la tecnología, no hay más que oírle cuando habla. “La tecnología me encanta”, indica. “Lo que más me gusta es editar una escena: a fin de cuentas, una película primero se crea sobre papel y después vuelve a crearse en la edición. También me apasiona trabajar en efectos visuales complicados o crear una banda sonora espectacular”.

Por el contrario, Harris procura evitar las complicaciones técnicas. “Lo único que me interesa de veras es la historia”, afirma. “No edito en Media Composer, sino en mi cabeza. Pero en mi opinión, Media Composer es el método más intuitivo y dinámico de plasmar la creatividad en la pantalla. Con Media Composer ni siquiera me planteo lo que quiero hacer, sino que me limito a hacerlo y verlo con mis propios ojos”.

“Nos complementamos estupendamente”, dice Hamilton. “Hay un montón de secuencias de acción complejas y llenas de detalles a las que no me importa dedicar seis semanas, mientras que Jon preferiría dedicarse a reestructurar la primera escena de la película. Lo fantástico de Media Composer es que se adapta fácilmente a cada manera de editar”.

Control del proceso

La edición de vídeo se llevó a cabo principalmente en los Elstree Studios de Londres. “Tenía mi propio sistema [Media Composer] Mojo DX en una suite, Jon utilizaba un sistema [Media Composer] Nitris DX en una segunda suite y teníamos dos ayudantes en sistemas Nitris DX en una tercera”, explica Hamilton. “Compartíamos un sistema Unity MediaNetwork, lo cual era increíble. Todos compartíamos un solo proyecto que podíamos abrir al instante simultáneamente. Jon trabajaba con un Mac y yo con un PC. No hubo ningún problema de compatibilidad”.

Hamilton destaca la codificación Avid DNxHD® como algo decisivo en el control del tamaño de los archivos. “Trabajábamos en DNxHD 36, cosa que me encanta porque los tamaños son pequeños pero la calidad es increíble”, afirma. “Todo el proyecto ocupaba solo unos 5,5 TB de almacenamiento”.

Esos tamaños de archivo facilitaron la portabilidad del proyecto. “Cuando estábamos en Los Ángeles, pude llevarme una versión consolidada de la película en una unidad mini USB de 250 GB”, explica Hamilton. “A menudo, Matthew [Vaughn, el director] quería cambiar un fragmento de música o modificar la edición pocas horas antes de una proyección, así que alquilábamos una suite de edición Avid HD durante una hora, conectábamos la unidad y hacíamos los cambios”.

Poder exportar rápidamente archivos QuickTime de Media Composer simplificó el proceso de proyección de la película. “Había exportado un archivo HD H.264 QuickTime y lo llevaba en una llave de memoria”, explica Hamilton. “Para la proyección preferimos ese sistema a una cinta HDCAM. Se podría ver tanto en la sala más grande del mundo como en un sistema de cine en casa”.

 
 Todos nosotros compartíamos un solo proyecto en un sistema Unity MediaNetwork, lo cual era increíble.
Eddie Hamilton, editor

Poco presupuesto, alta tecnología

Cuando ves la película, sorprende darse cuenta de la cantidad de escenas que no son lo que parecen. “La historia sucede en Manhattan, pero Matthew prefiere filmar en Londres”, cuenta Hamilton. “No es solo una cuestión de presupuesto, sino que rodar secuencias de acción y disparos en Manhattan puede ser un poco problemático. Así pues, construimos un plató en los Elstree Studios con un gran fondo verde para croma. Nos hicimos con platós de alta resolución de Manhattan y las importamos a Media Composer. Media Composer dispone de fantásticas herramientas de control del movimiento, de modo que puedes seguir el movimiento de las siluetas con marcadores de seguimiento en el estudio. La función SpectraMatte permite ajustar los keys con tanto detalle que la sensación de realismo es brutal”.

El sonido se grabó con una atención muy centrada en los detalles. “Matthew insiste en obtener el sonido de máxima calidad posible en la propia producción, para que los actores no tengan que recrear la emoción del instante leyendo el guión un mes más tarde”, dice Hamilton.

“El sonido de la producción original era tan nítido que hizo que todavía fuese más importante lograr un paisaje sonoro interesante en toda la película”, explica Danny Sheehan, de Phaze UK, que junto a Matthew Collinge se encargó de la postproducción de sonido. Con una trayectoria que abarca títulos como “Snatch, Cerdos y Diamantes”, “Descubriendo Nunca Jamás” o “Stardust”, Phaze UK dispone de cuatro workstations Pro Tools|HD® con red de fibra, además de un plató mixto equipado con una consola ICON D-Command®.

“Simon Hayes, el sonidista de Matthew Vaughn, utilizaba una mezcla de micros de caña y por radio. A menudo terminábamos trabajando con ocho o diez canales de sonido”, explica Sheehan. “Eddie también se dedica a perfeccionar el sonido desde el primer momento. Nos daba un archivo OMF con sus efectos y una EDL, que utilizábamos para conformar todas las pistas originales de Simon e importar el resultado a Pro Tools. Eso nos permitía volver atrás y trabajar con alguna de las otras pistas si había que resaltar un fragmento de diálogo debido al ruido de fondo. Gracias al estupendo trabajo de Simon y algunas modificaciones en Pro Tools, al final solo necesitamos unas cuatro líneas de ADR en toda la película”.

Sheehan se ocupó del foley y los diálogos utilizando una combinación de plug-ins de Waves, iZotope y Avid para reducción de ruido. Collinge se ocupó de casi todo el diseño de sonido. Para ello utilizó sintetizadores hardware y plug-ins de Native Instruments. Asimismo, la estrecha integración entre la consola D-Command, Pro Tools|HD y los plug-ins de Pro Tools aportó la interfaz de usuario ideal.

“Hemos utilizado Pro Tools desde nuestros comienzos”, afirma Sheehan. “La integración de D-Command nos permite administrar y controlar mucho mejor los proyectos. Podemos realizar muchas más tareas al final de la mezcla, con lo que los mezcladores tienen más tiempo para la creatividad”.

La gran diversidad de la banda sonora fue también un reto: había que mantener la coherencia con un material que iba de Elvis a The Prodigy. “A Matthew Vaughn le encanta utilizar pistas de música comercial para acompañar una secuencia y colgarse medallas en el diseño de sonido solo cuando es necesario”, explica Sheehan. “Mezclar los sonidos de disparos con la música de fondo durante las grandes escenas de disparos fue un reto tremendo. Disponer de D-Command en la mezcla final y poder aplicar todos los efectos al instante en Pro Tools nos permitió realizar cambios sobre la marcha en la fase de mezcla”.

Trabajo en equipo

Gran parte del éxito de “Kick-Ass” radica en la calidad de la producción y la trama argumental. Como comenta Hamilton, en buena medida se debe a la capacidad de Matthew Vaughn de saber en todo momento lo que quiere conseguir. “Matthew es muy apasionado y se concentra mucho en lo que hace”, afirma. “Muchas de las películas actuales son el fruto de la decisión de un grupo de directivos. El hecho de que Matthew haya hecho una película como “Kick-Ass” por sí solo es algo realmente fresco y atractivo. Cada toma, cada sonido, cada fragmento musical es exactamente lo que desea que experimente el espectador”.

“Es una película de bajo presupuesto, pero no lo parece para nada”, afirma Sheehan. “La filmación y la grabación se realizaron con tanto cuidado... Esa calidad marca la diferencia”. Los profesionales seleccionados por Vaughn son otro de los puntos importantes de esa química que funciona. “Matthew conoce a una serie de profesionales con los que ha trabajado antes y que trabajan bien en equipo”, dice Sheehan. “El hecho de que todos tuviéramos algo que decir sobre el vídeo y el audio nos permite comprender el proyecto en su totalidad, y eso marca la diferencia. Hay una comunicación entre los equipos de vídeo y sonido que no suele haber en otras producciones y que diría que se nota en “Kick-Ass”. Son puntos que cuentan en el haber de todos. Hemos dedicado semanas a ser creativos en vez de a limpiar diálogos”. Harris asiente. “Sabemos lo que debe hacer cada cual y eso es lo que cambia las cosas. Hoy por hoy es importante saber un poco de todo porque todo está muy interrelacionado. No hace falta ser el mejor, pero si sabes cómo funciona un poco todo el proceso puedes preparar mejor tu parte para los demás”.

Este es el consejo que Harris da a los aspirantes a editores de cine: “La mejor forma de aprender es salir y ponerse manos a la obra. En la actualidad, todo lo que se necesita para producir y editar una película cabe en una mochila. Puedes filmar una película el sábado, editarla el domingo y publicarla en YouTube ese mismo domingo por la noche”.

“Todos nosotros tenemos una pasión innata por contar historias”, explica Hamilton. “Me entusiasma trabajar en algo que pueda hacer disfrutar a los espectadores de todo el mundo. He asistido a numerosas proyecciones de Kick-Ass; me ha emocionado escuchar las risas y los aplausos del público. Es lo que me encanta de este trabajo. Es como la satisfacción de terminar un enorme puzle”.