Destino: Woodstock. Pequeño Drama Familiar, Edición Precisa en HD
Cuando alguien menciona la palabra “Woodstock” nos vienen a la cabeza imágenes icónicas del concierto de 1969. Jimi Hendrix tocando el himno nacional; Joan Baez cantando “We Shall Overcome”, y la muchedumbre rebelde con sus hippies drogados, adolescentes luciendo pañuelos y gente medio desnuda festejando y retozando en el barro. ¿Se acuerdan de Elliot Tiber? Probablemente no. La película Destino: Woodstock (Taking Woodstock) del director Ang Lee nos ofrece una visión muy distinta de la leyenda de Woodstock, centrándose en un personaje relativamente desconocido, un lugareño llamado Tiber que entonces tenía 34 años y que contribuyó en la intermediación del concierto consiguiendo en el último momento la autorización legal que abrió las puertas a su realización. A Tiber le debemos también haber hecho las presentaciones entre el productor del concierto Michael Lang y el dueño de la granja, Max Yasgur. Lo demás, como se suele decir, es historia del rock-and-roll.
Basada en las memorias de Tiber, Destino: Woodstock se desarrolla a poca distancia del perímetro del evento mega-cultural, a escasas millas del lugar donde se celebró el concierto. “En realidad se trata de un pequeño y gracioso drama familiar con 500.000 extras”, comenta el editor Tim Squyres sobre esta película que muestra a Tiber en sus ajetreados debates con los productores del concierto, los habitantes del pueblo, sus amigos y su propia familia, que posee un motel en la localidad.
Woodstock como Telón de Fondo
“Las pantallas partidas añadían un toque de diversión… Usamos Picture-in-Picture de Media Composer para editar esas escenas.”
Para la filmación de la película se emplearon una gran variedad de formatos de cine, incluyendo Súper 35mm, 16mm, Súper 16mm y 65mm. “Los distintos formatos nos ayudaron a recrear con autenticidad el evento de Woodstock y el documental Woodstock [al cual se han acostumbrado tantas personas],” dice el primer asistente de edición Mike Fay. “Nuestra idea original era utilizar material de archivo de multitudes, pero al final decidimos filmarlo por nuestra cuenta. Media Composer funcionó de maravilla con todos estos formatos”.
Squyres ensambló el primer corte en su casa usando el programa Media Composer en un portátil MacBook Pro. El metraje filmado fue transferido a HDCAM mediante telecine y se digitalizó a formato Avid DNxHD 36, que permite un almacenamiento compacto de imágenes HD nítidas, algo fundamental para la edición de HD en ordenadores portátiles. Ocasionalmente se empleó Avid DNxHD 115 para tomas detalladas y muy abiertas, a menudo escenas de multitudes.
Una vez concluido el corte preliminar, Squyres y Fay usaron cada uno un sistema Media Composer Nitris DX conectado a un monitor de plasma de 50 pulgadas en sus respectivas salas de edición, mientras el segundo asistente de edición Fred Northrup preparaba el material de vídeo utilizando el programa Media Composer. Los tres sistemas estaban conectados a una solución de almacenamiento compartido Avid Unity MediaNetwork con 4 TB de capacidad para compartir de forma simultánea sus proyectos y material. Se emplearon múltiples sistemas Pro Tools|HD y Pro Tools LE para la edición del sonido, efectos sonoros, edición de música, edición de los diálogos, ADR (reemplazo automático de diálogos), efectos de Foley y mezclas. La suave interoperabilidad entre la edición de imágenes y los sistemas de sonido contribuyó a optimizar el workflow global de la postproducción.
Un Viaje Digital
La película rinde homenaje al documental clásico Woodstock a través de la utilización de pantallas partidas, que además contribuyen a ubicar la película claramente a finales de los 60. “Las pantallas partidas añadían un toque de diversión”, dice Squyres. “Las utilizamos en los créditos iniciales y nuevamente cuando empieza a reinar el caos en el concierto. Usamos la función Picture-in-Picture de Media Composer para editar esas escenas”.
La música ofrecía otra manera de penetrar en la época y la vida de los personajes. El personaje principal encarnado por Demetri Martin nunca llega al concierto propiamente dicho, pero en cambio se desplaza por sus alrededores. La música, los intérpretes y la multitud sirvieron de elementos móviles que discurrían en segundo plano a lo largo de la película.
“Uno de los principales retos era mantener el ambiente musical en el trasfondo sin que dejase de ser reconocible”, dice el codirector de sonido Phil Stockton de la casa de postproducción C5 Editorial con sede en Nueva York. “Además necesitábamos muchos efectos de Foley – pasaba mucha gente por ahí; los coches retrocedían muy lentamente. Había una larga toma en la que el protagonista avanzaba entre la multitud montado en una motocicleta. Pasábamos junto a toda esa gente – monjas, vendedores de droga, campistas alrededor de un guía, un grupo de personas en medio de un discurso político. Girábamos la cámara hacia cada uno de ellos para dar la impresión de que sólo estábamos de paso”.
“Cuanto más trabajo avanzásemos con Pro Tools, menos tiempo perderíamos en el costoso proceso de la mezcla final.”
Para una escena con tres personajes a bordo de una furgoneta Volkswagen embarcados en un “viaje ácido” necesitábamos diversos efectos de audio y vídeo para recrear las sensaciones de una alucinación. El material original, filmado en 65mm, tenía suficiente profundidad óptica y nivel de grano para permitirnos manipularlo mediante efectos CG a fin de darle un aire surrealista. Aprovechamos las capacidades de audio del programa Media Composer, en particular los niveles de routing y panning, para reproducir el punto de vista de los personajes bajo los efectos de la droga. “Escogíamos los sonidos de manera selectiva y los desplazábamos rápidamente a la derecha, para regresarlos de golpe a la izquierda - todo ello en apenas un par de fotogramas”, dice Squyres.
En el diseño final del sonido, diversos plug-ins de Pro Tools nos sirvieron para añadir dinamismo a la escena. “Usamos un montón de plug-ins de Waves, por ejemplo Enigma, que incluye varios filtros que permiten modificar y retardar el tiempo y la resonancia de manera que los sonidos parezcan exageradamente espaciados y extraños. También usamos Mondo Mod [de Waves], Moogerfooger [de Bomb Factory] y ReVibe de Digidesign”, comenta el asistente de edición de sonido Larry Wineland.
Otra dificultad relacionada con el sonido, que resolvimos mediante ADR de grupo, era la de sincronizar las líneas de diálogo con los labios de los vendedores ambulantes que se apartaban de la multitud para hacerse escuchar. “Encargamos la parte del ADR a gente joven, pero no habían vivido en la era hippy ni conocían la jerga”, dice Stockton. Así que les mostró algunas escenas del documental Woodstock para que las estudiasen, lo cual les ayudó a recitar sus líneas.
El codirector de la edición de sonido Eugene Gearty realizó el premezclado del ADR con su propio sistema Pro Tools|HD y se ocupó del balance y los paneos, entre otros ajustes. “Cuanto más trabajo avanzásemos con el Pro Tools, menos tiempo perderíamos en el costoso proceso de la mezcla final”, observa Stockton refiriéndose a la película de presupuesto mediano.
Diversión inocente
Los editores transfieren todo el material Avid DNxHD, incluyendo todos los efectos de sonido, a cinta HDCAM para los visionados y los preestrenos en cines. “Es la mejor forma que he encontrado de visionar”, dice Squyres. “Es rápida y la calidad de la imagen es fantástica”.
El resultado final, un punto de vista distinto sobre el fenómeno Woodstock, podría coger por sorpresa al público. “Independientemente de lo que la gente opine sobre el concierto de Woodstock, lo que aquí tenemos es una visión muy ‘cool’ sobre una historia de interés personal” dice Wineland. “Trata de un tío y de las cosas que hizo para conseguir que se llevase a acabo el concierto. El evento fue enorme – de hecho llegó un punto en el que ya nadie llevaba las riendas, era como una enorme bola rodando cuesta abajo. Pero una vez acabado el concierto todo había sido diversión y alegría, incluso inocente. Y creo que todo eso se plasma en la película”.
